Las hernias umbilicales y las inguinales  durante el embarazo presentan un problema clínico frecuente, el contenido herniario puede complicar el embarazo y poner en riesgo el pronóstico perinatal, y al mismo tiempo la vida de la paciente y feto. Otra condición frecuente es el desarrollo de diastasis de los rectos.


Las hernias son el resultado de una debilidad en la pared de un músculo o de un músculo que nunca cerró totalmente. Es más común que la gente nazca con esta debilidad aunque también puede desarrollarse con el tiempo. Algunos factores y condiciones de salud también pueden contribuir a la debilidad del tejido y puede provocar una hernia.
Las mujeres son más susceptibles de desarrollar una hernia durante el embarazo porque los músculos tienden a estirarse, adelgazar y debilitarse con los embarazos.


Las hernias inguinales y umbilicales representan un reto para la planificación del tratamiento y aunque no siempre es una preocupación inmediata, representan un riesgo si éstas presentan dolor, cambios de coloración o más aún si se asocian a náusea, vómito, distensión abdominal y/o fiebre. Bajo estas circunstancias deberá considerarse un tratamiento quirúrgico de urgencia a pesar de todos los riesgos que implica, por eso, si usted sabe que tiene una hernia y está tratando de quedar embarazada o ya está embarazada, es importante hacerle saber a su ginecólogo para que la envíe con su cirujano para que pueda ser examinada y valorar el momento adecuado para resolver su padecimiento. También puede ser necesario  antes de concebir para que no tenga que preocuparse de vivir con una hernia durante el embarazo.


El curso de las hernias en mujeres embarazadas, el efecto de las hernias en el pronóstico perinatal, y el momento de cirugía electiva no se han establecido de manera formal pero se considera que la reparación de la hernia umbilical o de la hernia inguinal después del parto es un procedimiento seguro y aceptable.

Si una hernia se agranda, se puede atrapar el contenido dentro del orificio y perder su riego sanguíneo, lo cual se denomina estrangulación. Los síntomas posibles serán: dolor continuo, enrojecimiento, náuseas o vómitos, mala eliminación de gases o evacuaciones intestinales.  En estos casos se necesita cirugía de inmediato.



Se concluye que el mejor manejo de la patología herniaria durante la gestación es posterior a la resolución obstétrica, si durante el tiempo del embarazo se llegara a presentar una urgencia quirúrgica esta se deberá resolver inmediatamente en cualquier etapa del embarazo sin que esto sea una contraindicación. Si la reparación es electiva el posparto es el momento ideal.

Visite nuestras redes sociales.