Cada vez que el hígado sufre una lesión, ya sea por enfermedad, consumo excesivo de alcohol u otra causa, intenta repararse a sí mismo. En el proceso, se forma un tejido de cicatrización, esa cicatrización puede estar presente en diversos grados desde la esteatohepatitis hasta la cirrosis y cáncer de hígado.
A medida que la cirrosis avanza, se forman cada vez más tejidos de cicatrización, y hacen que el hígado funcione con dificultad (cirrosis descompensada). La cirrosis avanzada es potencialmente mortal. Por lo general, el daño al hígado causado por la cirrosis no puede revertirse. Pero si la cirrosis hepática se diagnostica de manera temprana y se trata la causa, se puede limitar el avance del daño y  raramente, revertirse.

ALIMENTACIÓN

La cirrosis hepática es una enfermedad crónica que requiere de cuidados especiales en la alimentación de los paciente para mejorar su condición.
La cirrosis hepática es una enfermedad crónica que se manifiesta cuando el hígado a recibido múltiples daños de manera sostenida. Los pacientes que padecen de cirrosis suelen ser tratados con distintos métodos, pero uno de los más importantes es el control de alimentos que se consumen. A pesar de no haber una cura para la cirrosis, el paciente puede controlar varios de los síntomas al llevar una alimentación sana, siguiendo algunas recomendaciones médicas para evitar el avance de la enfermedad y también protegerse contra otras afecciones como la diabetes o la insuficiencia renal.


Los frijoles y legumbres son opciones perfectas para sustituir las proteínas de origen animal

MEJORES ALIMENTOS PARA PACIENTES CON CIRROSIS HEPÁTICA
Para los pacientes de cirrosis es recomendable realizar de 5 a 6 comidas al día en pequeñas cantidades. Esto contribuye a mantener un balance de nutrientes, pero sin el malestar que ocasiona un bajo nivel de apetito o la sensación de pesadez y llenura que suelen tener estas personas rápidamente.A parte de una dieta saludable, los pacientes de cirrosis, particularmente en su etapa crónica, deben seguir una dieta especial baja en sodio, con una ingesta reducida de carnes, mariscos crudos  y aumentando el consumo de carbohidratos. A continuación, presentamos una lista de las recomendaciones generales con algunos alimentos para incluir en la dieta de un paciente con cirrosis hepática. 


REDUCIR EL CONSUMO DE SODIO (sal)
Preparar o pedir que se preparen comidas bajas en sal es importante para evitar que la cirrosis y condiciones ligadas a esta, como la retención de líquidos, avancen. Algunas salsa preparadas, quesos, enlatados y encurtidos también poseen altos contenidos de sodio, por lo que se deben revisar sus ingredientes. La mejor opción si la falta de sal afecta el sabor de sus comidas es usar otros ingredientes como el limón, el vinagre, las hierbas y las especias para mejorarlo. 




REDUCIR EL CONSUMO DE PROTEÍNAS ANIMALES Y OPTAR POR LAS MAGRAS
El hígado con cirrosis no procesa bien las proteínas, por lo que es mejor reducir su consumo a un máximo de 1.5 g de proteína por kilo de peso corporal diario. Es importante que estas fuentes sean lo más magras posibles para evitar que el hígado retenga otros componente como las grasas, que también están presentes en este tipo de carnes.Entre las fuentes de proteínas magras más comunes están los frijoles, el tofu y los productos lácteos como el yogurt o el queso, siempre y cuando sean bajos en sodio y grasas. También se puede integrar pescados como el atún y el salmón, y carnes como el pavo o el pollo sin piel. Entre las proteínas a evitar, además de las mencionadas, se encuentran las vísceras, intestinos, corazón, etc. 



AUMENTAR LA INGESTA DE CARBOHIDRATOS

Los carbohidratos deben ser la fuente principal de calorías para un paciente de cirrosis hepática. Sin embargo, eso no significa que cualquier comida alta en carbohidratos sea saludable. En este caso, se debe optar por carbohidratos complejos y de alta calidad como el arroz, el bulgur, la avena y el maíz entero. También se pueden ingerir pastas, panes y cereales sin azúcar añadida.Además, también es importante incluir fibra, que viene en forma de pulpa de frutas y vegetales. En caso de no tener acceso a vegetales frescos, los vegetales congelados también son una opción muy saludable ya que mantienen todos sus nutrientes intactos.

CONSUMIR GRASAS SALUDABLES Y CON MODERACIÓN.
El hígado dañado tampoco puede procesar correctamente las grasas, por lo tanto, se debe reducir su ingesta a grasas de buena calidad o productos bajos en grasas.Las grasas de mejor calidad son aquellas que son insaturadas, es decir, aquellas que vienen de fuentes vegetales como el aguacate, las nueces, y los aceites de oliva, canola y girasol. Igualmente se recomienda, siempre que sea posible, el consumo de Omega 3, presente en pescados como el salmón y el atún.




INCLUIR SUPLEMENTOS VITAMÍNICOS A LA DIETA
Es recomendable complementar la dieta con complejos vitamínicos, según la indicación del especialista al que se visite. Aunque puede no ser necesario en etapas tempranas de la enfermedad y si se lleva una dieta adecuada. Muchos pacientes con cirrosis tienen deficiencia de vitamina B y D, por lo que estas se suelen recomendar en etapas más avanzada de cirrosis. También se puede incluir la vitamina C, a menos que el paciente sufra de hemocromatosis.


CONSUMIR ABUNDANTE AGUA
Aumentar el consumo de agua es de gran importancia para la dieta de un paciente con cirrosis, además de eliminar las bebidas con altos contenidos de azúcar y alcohol, puesto que el hígado dañado no los procesa. Estas son algunas recomendaciones de alimentos y dietéticas para pacientes con cirrosis hepática. No obstante, es importante visitar a un especialista que dé indicaciones de tratamiento específicas para la etapa de cirrosis en la que se encuentre el paciente y, así, también para otras condiciones que puedan surgir como consecuencia de la falla hepática.  


¿Qué se debe hacer?

  • Cuidar la desnutrición como se hace con otras complicaciones de las enfermedades crónicas del hígado.
  • Acostumbrarse a realizar una valoración del estado nutricional con métodos sencillos.
  • Informar al paciente sobre la importancia de la nutrición en la enfermedad hepática crónica.
  • Proporcionar mensajes sencillos sobre la ingesta dietética que es necesaria: en personas sin sobrepeso se precisan 30-35 kcal / por Kg y 1,2-1,5 g de proteínas / por Kg. Además, es importante el patrón de comidas (evitar ayunos prolongados tomando un refrigerio por la noche).
  • Enfatizar la importancia que tiene mantener la masa y la función muscular evitando estar sin moverse.
  • Introducir objetivos fáciles para la actividad física.


¿Qué no se debe hacer? ¿Qué se ha de evitar?

  • Evitar la idea de que la desnutrición es una consecuencia inevitable de la enfermedad (“No se puede hacer nada”).
  • Evitar que el paciente tenga muchas restricciones dietéticas o de estilo de vida injustificadas.
  • Evitar las dietas bajas en proteínas para prevenir o tratar la encefalopatía hepática.
  • Evitar el efecto perjudicial de los períodos prolongados de ayuno.
  • Pasar por alto la relevancia del agotamiento de la masa muscular en el pronóstico en pacientes con cirrosis hepática.


Una amplia variedad de enfermedades puede dañar el hígado y provocar la cirrosis.

Entre las causas se incluyen las siguientes:


  • Abuso crónico de alcohol
  • Hepatitis viral crónica (hepatitis B, C y D)
  • Acumulación de grasas en el hígado (enfermedad de hígado graso de causa no alcohólica)
  • Acumulación de hierro en el cuerpo (hemocromatosis)
  • Fibrosis quística
  • Cobre acumulado en el hígado (enfermedad de Wilson)
  • Vías biliares mal formadas (atresia biliar)
  • Déficit de alfa-1 antitripsina
  • Trastornos hereditarios del metabolismo del azúcar (galactosemia o glucogenosis)
  • Desorden digestivo genético (síndrome de Alagille)
  • Enfermedad del hígado causada por el sistema inmunitario del cuerpo (hepatitis autoinmunitaria)
  • Destrucción de las vías biliares (cirrosis biliar primaria)
  • Endurecimiento y cicatrización de las vías biliares (colangitis esclerosante primaria
  • Infección, como sífilis o brucelosis
  • Medicamentos, incluidos el metotrexato o la isoniacida


FACTORES DE RIESGO

  • Consumir demasiado alcohol. El consumo excesivo de alcohol es un factor de riesgo de la cirrosis.
  • Tener sobrepeso. Ser obeso aumenta el riesgo de padecer enfermedades que pueden causar cirrosis, como esteatosis hepática no alcohólica y esteatohepatitis no alcohólica.
  • Padecer hepatitis viral. No todas las personas con hepatitis crónica desarrollarán cirrosis, pero es una de las causas principales de enfermedad hepática a nivel mundial.
  • Si una persona tiene cirrosis, debe evitar comer mariscos, pescados y carnes crudos o poco cocidos. Las bacterias o virus de estos alimentos pueden causar infecciones graves en las personas que tienen cirrosis.
  • El médico puede recomendar limitar la sal en la dieta y limitar el consumo de grasas o proteínas.


TENER ESPECIAL CUIDADO CON LA SARCOPENIA

  • Trastorno en el que existe una disminución de la fuerza, la masa y el desempeño muscular.
  • Afecta de 30 a 70% de los pacientes con cirrosis. 
  • Predictor independiente de mala calidad de vida,descompensación y mortalidad en pacientes con cirrosis 
  • Prevalencia de sarcopenia según Child score: 10% enChild A, 34% en Child B y 54% en Child C. 
  • Obesidad sarcopénica: exceso de grasa corporal ydisminución de masa muscular.