Las perforaciones intestinales espontáneas y la falta de irrigación sanguínea (isquemia)  del mesenterio, están surgiendo como complicaciones severas que ponen en riesgo la vida de pacientes hospitalizados por SARS-CoV-2 (COVID 19).



El virus ha sido identificado en muestras fecales, y el mecanismo confirmado de entrada a las células gastrointestinales es el receptor de la enzima convertidora de la angiotensina 2 (ECA-2).

La infección por SARS-CoV-2 también ha demostrado causar coagulopatías, y se ha demostrado hipercoagulabilidad en los enfermos críticos por medio de tromboelastografía. La trombosis secundaria a dicho estado de hipercoagulabilidad puede llevar a embolia pulmonar y falta de irrigación  intestinal, razón por la cual se está utilizando anticoagulación parenteral en el tratamiento de la enfermedad.



El hallazgo transoperatorio puede identificarse como una decoloración irregular amarillenta en la serosa intestinal de las lesiones isquémicas, diferente del color usual morado o negro del intestino necrótico.



Se requiere más evidencia para identificar factores de riesgo, establecer medidas preventivas y analizar los posibles efectos adversos de los protocolos de manejo actuales.  Por el momento se recomienda el uso de anticoagulación profiláctica en cualquier régimen de tratamiento por infección SARS-CoV-2, al igual que la constante evaluación de pacientes hospitalizados por el cirujano gastroenterólogo debido al desarrollo de síntomas abdominales que suelen presentarse.